Antonio Castilla López, pionero de la radiodifusión en España

Imagen activapor José Luis Jiménez García

-Miembro de la Real Academía San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras-

 

 

"Antonio Castilla revolucionó la radiodifusión europea con la introducción de las válvulas De Forest, creó la emisora EAJ-4 en Madrid (para la que él mismo construyó el mejor emisor fabricado en este país) y se convirtió en el mayor accionista de Unión Radio antes de 1936".

Ángel Faus

 

 

Si consultamos el Diccionario Enciclopédico de la Provincia de Cádiz o la misma Enciclopedia de Andalucía para buscar su nombre,   no lo encontraremos. Si preguntamos a los historiadores de la ciudad tampoco sabrán decirnos quién fue y qué hizo Antonio Castilla López. Un grueso manto de olvido cubre su persona y la envergadura de su labor, pero gracias a los recuerdos conservados por los familiares de su cuñado, Miguel Rodríguez Bernal, eminente pedagogo jerezano, se ha podido elaborar esta investigación.

         Antonio Castilla fue un hombre que trabajó para incorporar a nuestro país en el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación a distancia, y que fue víctima, como otros muchos visionarios de nuestro páis, de la incomprensión de los propios españoles  como de los intereses económicos de países extranjeros, a través de sus filiales españolas, en este nuevo campo emergente de la industria tecnológica de la comunicación sin hilos.

         En todo caso, tendremos que buscar en los manuales de la historia de la Radio en España para dar con su nombre y primer apellido como algunos  datos de su trayectoria profesional, y nada más. Eso si todos coincidirán en su importancia como pionero de la radiodifusión y la rediotelegrafía en España. Figura clave, junto al también andaluz,  Matías Balsera (Gibraleón, 1883- ¿Francia?, ¿?), en la historia de la Radio en el primer cuarto del siglo XX.

         Matías Balsera, amigo y compañero de Antonio Castilla, dejó escrito en 1925 la siguiente reflexión, desencantado por sus fracasos provocados por el poco interés de la administración y   la falta de iniciativa del capital español en sus inventos: “ La inercia, esta inercia tan española, causa de nuestro retraso y , por qué no decirlo, de nuestra ignorancia”.

    Ambos vivirían una trayectoria profesional y empresarial con muchos puntos en común, que les conduciría a lo más alto y, como no, a la   frustración del fracaso. Dos quijotes andaluces a los que no hay que olvidar. Ejemplos de futuras generaciones.     

 Imagen activa        Antonio Castilla López nació en Jerez, en el número 7 de la calle Pollo, el 12 de enero de 1886. Su padre, Manuel Castilla,   maestro y con intereses en sector del vino, estaba casado en segundas nupcias con Rosario López. En sus primeros años de educación en Jerez el joven Castilla ya   vislumbra una inteligencia viva y despierta. Hacia 1900, inicia su amistad con  Matías Balsera, tres años mayor que él, considerado el primer radioaficionado español. Castilla será su “eficaz discípulo”, y   en “ muchos aspectos le superará ”, como nos dice el periodista y profesor Antonio Checa en su “Historia de la Radio en Andalucía”.

         Entre 1904 y 1908 acompaña a Balsera en una   serie de experimentos para la puesta en práctica de un invento para el control de la navegación de torpedos, contando con el apoyo de la Marina de Guerra alemana que ha mostrado su interés en el proyecto. Castilla, que en 1910 tiene veinticuatro años, da el salto a la capital para continuar su formación y ampliar sus conocimientos.  En ese año contrae matrimonio, en Barcelona, con Mercedes Rovira y Roig; de este matrimonio, que se malogrará más tarde, nacerá su hija Rosario Castilla Rovira, que casará con Manuel Esteve,   futuro director de la Biblioteca y Museo de Jerez.

         En el periodo que va de 1913 a 1915 lleva a cabo los cursos en la Escuela Oficial de Telecomunicación, realizando productivos viajes al extranjero como a Francia, Inglaterra y   Estados Unidos. En este país obtiene el título de ingeniero en radioelectricidad, llegando a colaborar con el mismo Lee de Forest (1873-1961), considerado el padre de la radioelectrónica e inventor del triodo.

         De regreso a España en 1916 trabaja en varios encargos oficiales como son la creación de varias emisoras de radiotelegrafía  situadas en la capital  bajo titularidad estatal: la de la Marina de Guerra, la del  ejercito y la del  Palacio de Comunicaciones, ésta última considerada como un modelo para otros países europeos. Otro hecho relevante es la comunicación por radioteléfono entre Madrid y el Pardo, mediante transmisores construidos bajo su dirección.

         El año 1917 será un gran año para nuestro paisano. Con el apoyo de socios capitalistas de Bilbao constituye en Madrid la Compañía Ibérica de Telecomunicación, la primera que estableció la industria de Radio Electrónica, fabricando los primeros tubos electrónicos y los equipos transmisores y receptores hechos en España. Se encargará de suministrar equipos de radiodifusión al ejercito y a los radioaficionados. El personal de la fábrica era exclusivamente español, teniendo que vencer en muchos momentos los problemas de la falta de material para la fabricación de válvulas. Sin embargo sus éxitos continuaran. Dos hechos destacan sobre los demás: consigue mantener al rey, Alfonso XIII, comunicado el yate Giralda con tierra durante una travesía por el Cantábrico, y equipa con los nuevos aparatos de comunicación a los barcos de la   Compañía   Isleña Marítima.   El Jaime I, en su viaje a Palma de Mallorca, mantuvo perfecta comunicación con el puerto de Barcelona por telefonía sin hilos, siendo la primera vez que esto se realizaba en España.

    Otro evento que sobresale en su vida profesional será la conferencia que con el título de “La Física del tubo Electrónico” impartirá en 1920 en el Paraninfo de la Universidad de Valencia. La finaliza con la retransmisión de un concierto desde el Palacio de la Exposición, escuchado a través de un solo receptor por un numeroso público.

         En 1922 su fábrica, instalada en el Paseo del Rey, produce también micrófonos, y a finales de 1923 salen al mercado los famosos receptores de la marca Iberia. En ese mismo año se inicia lo que es considerado oficiosamente las primeras emisiones de la primera Radio en España, Radio Ibérica, que por cuestiones burocráticas recibirá el indicativo de identificación EAJ 6, correspondiendo el de EAJ 1 a Radio Barcelona. En un principio la programación de Radio Ibérica se hará con la emisión de programas de música, conferencias culturales e información del tiempo, para más adelante ofrecer boletines de noticias, conciertos y apartados infantiles.

         Aunque en 1924 es nombrado presidente de honor de la Asociación Radio Española  la fuerte competencia internacional y la necesidad de disponer de recursos para la fabricación en serie de sus componentes le aboca a fusionarse con La Radiotelefonía española, de capital hispano-francés.

         En un último intento por remontar la crisis y buscar su lugar en el sector construye y gestiona él mismo Radio Castilla, la  EAJ 4, que inicia sus emisiones el 19 de octubre de 1925. Las instalaciones   serán inauguradas unas semanas más tarde por el mismo general Miguel Primo de Rivera. Tanto el dictador como   el terrateniente jerezano, Francisco Moreno Zuleta, Conde de los Andes,   favorecieron los proyectos de su paisano. Del apoyo recibido por el Conde de los Andes surgiría una empresa para la fabricación de anuncios de neón, una novedad para el momento, como el que se instaló en la Puerta de Sol de Madrid para el símbolo del Tío Pepe de las bodegas González Byass. Debido a las dificultades económicas que sufre la emisora en este tiempo es transferida en 1927 a la órbita de la cadena  Unión Radio, formada mayoritariamente por las sucursales españolas de las poderosas empresas extranjeras.

         Los nuevos tiempos que traen cambios políticos importantes y con ellos los negros presagios de la guerra  que se avecina relegan a Castilla a la postergación. Antonio Castilla era un hombre de una enorme fuerza de voluntad, y   a finales de los cincuenta se vuelve a hablar de él debido a la invención de un sistema de señales eléctricas sin conductores, que se utilizará con éxito en la circulación por carretera.

         En los últimos años trabaja para la empresa Standard Eléctrica, teniendo su residencia en la calle   Evaristo San Miguel 20 de Madrid, donde fallece el 30 de abril de 1965, no sin antes legalizar celebrar sus segundas nupcias con   María Asunción Ruiz Pérez, casándose el 12 de marzo de ese mismo año, a la edad de 79 años. De este esta unión tan solo sobrevive actulamente un hijo. 

 Imagen activa  En estas fechas, cuando   se va a cumplir el 80 aniversario de las primeras emisiones de Radio Ibérica, creemos que es un buen momento para recordar a este jerezano singular; perpetuando su memoria con la rotulación de una calle que lleve su nombre y una placa en la casa que le vio nacer. Las nuevas generaciones no deben estar ajenas a labor realizada por jerezanos como Antonio Castilla López.

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Foto 1º- Antonio Castilla López en 1920.

Foto2º- Inauguración de la placa conmemorativa en la casa de nacimiento: con Francisco Moyano, Romualdo Rodríguez, José Luis Jiménez y el hjo de Antonio Castilla. (izda a dcha )

Foto 3º-Calle a su nombre en Jerez: con  Francisco Moyano y José Luis Jiménez.